Medición de pliegues cutáneos

El pliegue se toma en la línea marcada. Se debe pellizcar de manera que una doble capa de piel más el tejido adiposo subcutáneo subyacente se mantenga presionado entre el dedo pulgar y el índice.

Se debe tener cuidado de no presionar también el tejido muscular subyacente . Con el fin de que ello no ocurra, con el índice y el pulgar debemos rotar el pliegue levemente, asegurándonos también que haya un pliegue suficiente para tomar la medida. Si se presenta alguna dificultad le pedimos al sujeto que contraiga el músculo en la zona donde estamos trabajando, hasta que el terapeuta esté seguro de haber tomado solamente piel y tejido adiposo subcutáneo.

El calibre es siempre sostenido a 90° en relación con la superficie del sitio de medición del pliegue, en todos los casos.

La medición se registra dos segundos después de haber aplicado la presión total de los calibres.

No deberían tomarse mediciones de pliegues cutáneos luego de ejercicios, electroestimulación, al término de una sesión de sauna, después de nadar o de darse una ducha, ya que el ejercicio, el agua caliente y el calor produce hepiremia (aumento del flujo sanguíneo), en la piel con el consecuente aumento en el grosor del pliegue. En otras investigaciones se ha sugerido que la deshidratación causa que el grosor del pliegue aumente debido a cambios en la turgencia (rigidez), de la piel.

Una vez efectuada la medición, trasladaremos al equipo la medida obtenida, como veremos en el capítulo siguiente.